jueves, junio 11, 2015

Viaje a Japón (3º Día)

Lunes 18 de Mayo, tercer día de viaje y segundo día en tierras japonesas, pero en realidad, el primer día que me levantaba como quien dice en Japón, ya que el dia anterior no había tenido casi ni oportunidad de descansar.


Nos levantamos prontito, a eso de las siete de la mañana, y trás un desayuno casero y una buena ducha, tocaba ponerse en marcha, así que Sara y Yo nos acercamos al centro de Gifu en coche, aparcamos, y nos propusimos aprovechar la mañana dando un buen paseito por unas calles que rapidamente te envolvian en el ambiente oriental.


El primer destino era un centro comercial, donde tenemios previsto visitar la sección de alimentación para que me fuese haciendo idea de los diferentes alimentos que me iba a ir encontrando a lo largo de mi viaje, pero durante el paseo no dejamos de visitar algún que otro templo que nos encontramos, construcciones que  veia por primera vez, y que logicamente llamaban mi atención.


Una vez ya en el Centro Comercial vimos de todo, carnes, verduras, pescados, dulces, algas, y quizás lo que más llamó mi atención, la fruta. Allí el tema de la fruta es un producto casi diriamos que de lujo, y se vende de manera algo diferente a lo que nosostros conocemos. Cada pieza va bien envasada y etiquetada, y el precio es bastante diferente al que estamos acostumbrados, sirve de ejemplo este melón que al cambio vendría a costar unos 100 euros.
        

Nuestra siguiente parada era el Gran Buda, o Daibutsu, como dicen los japoneses. Una figura de 13,63 metros de altura, y de la que teneis más información aqui (http://gifu-daibutsu.com/). Es curioso que semejante Buda, que además es el tercero por tamaño de Japón, no sale en ninguna de las guias más comunes que te puedes encontrar sobre Japón, donde generalmente si se mencionan el Buda de Nara, el más grande Japón, o el de Kamakura, el segundo.


Eso sí, aunque visitar el Buda es impresionante (200 yenes por persona), hay que reconocer que el templo esta bastante descuidado, sobre todo en su interior, algo que llama la atención en un país en el que casi todo esta muy limpio, arreglado y cuidado.


Una vez visitado el templo, paseando por las calles de lo que sería el casco antiguo de la ciudad, nos acercamos a la zona del rio, donde curiosamente, en algunas epocas del año, se practica la popular pesca con cormoran.


Entre una cosa y otra nos habian dado ya las 12:30 del mediodia, hora en la que los japoneses acostumbran a comer, así que Sara decidió que comiesemos en un restaurante que ella conoce en la zona y que ya habia visitado otras veces. Un lugar muy tranquilito y con decoración clasica japonesa en el que como es costumbre, había que descalzarse para entrar.


Como es lógico, fue ella la encargada de elegir que comer, sobre todo porque la carta estaba en japones, y de ser yo el encargado de hacerlo, podiamos haber terminado comiendo varios postres o vete a saber tu que, en lugar de una comida en condiciones. Para ella la fuente grande que veís de pollo al curry con arroz, y para mí un Bento japones, que viene a ser como una recopilación de varias cosas, algo de carne, algo de pescado, un  poco verdura, y cosas así. Eso sí, tengo que reconocer que aunque la comida estaba muy buena, el cuenco de sopa de algas, eso que veis a la derecha con cositas blancas flotando, como que no me gustó mucho, era algo asi como beber agua del puerto.


Ya al salir del restaurante, coincidimos con un grupo de mujeres que habian estado comiendo en el restaurante que iban vestidas con el tipico traje japones, así que me pareció curioso aprovechar el momento para hacerme una foto de recuerdo.


De allí nos acercamos a coger el coche y luego acompañe a Sara en sus tareas cotidianas, recoger a los niños en el colegio, llevarlos a la academia, y cosas así. Algo que aunque no parezca muy turistico me sirvió para ver como es la forma en la que los japoneses ocupan el dia y cuales son sus costrumbres. Como ejemplo comentar que me resulto realmente curioso y llamativo los armarios que tienen en la entrada al colegio, allí cada alumno tiene su armarito donde guarda sus diferentes calzados, por un lado el de gimnasia, por otro el de recreo, etc, etc, ya que si no recuerdo mal, según me comentó Sara, aparte de las zapatillas de casa para andar por el colegio, cada alumno tenía tres pares diferentes de zapatillas deportivas para las diferentes actividades a realizar.


Y entre una cosa y otra, pasamos la tarde, hasta que a eso de las 18:30, momento en el que los japoneses ya acostumbran a cenar, nos acercamos todos al completo a un centro comercial.


En este caso, entre las diferentes opciones que había, decidí comer una especie de bolas fritas, aunque no en freidora como sería normal aqui, rellenas de calamar cubiertas de queso rallado y de unas salsas que tengo que reconocer estaban muy buenas.


Ya para terminar la jornada, cervecita fresca en casa de Sara, conversación tranquila y relajada con Kinji, y a dormir.

Viaje a Japón (2º Día)

Entre una cosa y otra habían sido más de veinticuatro horas de viaje en las que como os podeís imaginar no había podido dormir mucho, pero como suele ser normal en estos casos, la emoción de llegar a un país nuevo hace que uno tenga más energias y que casi no sienta cansancio, así que tocaba aprovechar el dia.
 

Sara amablemente me recogió en la estación y me acercó a su casa, lo primero que tocaba era pegarse una ducha para despejarse.
        

Y luego, como punto de partida para ir integrandome en la cultura japonesa, me presentaron a unos vecinos con los que tuve una conversación entretenida sobre todo tipo de temas, todo ello gracias a la ayuda de Kinji que es quien me hacía de traductor, ya que mi inglés es bastante malo, y el de estos vecinos, practicamente nulo.


Entre una cosa y otra, se nos habia pasado la mañana, así que tocaba comer (13:30), algo que durante todos estos días iba a ser una experiencia emocionante, ya que si en una cosa somos diferentes, es sobre todo, en el estilo de las comidas. El sitio elegido fue este de la foto, una cadena japonesa de Sushi que realmente me sorprendió.


Sin ninguna duda, comenzar mi viaje con una primera comida así era la mejor manera de comprobar que el tema de la gastronomia iba a ser uno de los platos fuertes de este viaje. Podría poner un montón de fotos de todo tipo de comidas, desde Erizo a Anguila, pasando por gambas y alguna otra cosa que no llegué a conocer, pero tampoco es plan de aburriros. Eso sí, como veís en la foto, fue mi primera toma de contacto con una herramienta que no soltaría en dos semanas, los palillos.
       

Una vez habiamos llenado los estomagos, tocaba escapadita a uno de los pocos puntos turisticos que tiene la ciudad de Gifu, el Castillo Gifu, antes conocido como Castillo Inabayama, que se encuentra situado en lo alto de uno de los montes que rodea la ciudad.


Se trata de uno de los iconos de la ciudad construido originalmente por el clan Nikaidō entre 1201 y 1204, durante el periodo Kamakura, aunque desgraciadamente fue destruido en los bombardeos de 1945 y reconstruido posteriormente.


Se puede subir andando, o como hicimos nosotros, en funicular, mucho más rápido y comodo, para desde arriba disfrutar de unas extraordinarias vistas de la ciudad de Gifu e incluso de las ciudades de alrededor.


Durante un rato paseamos por el parque y disfrutamos de las vistas, para terminar bajando de nuevo en funicular al lugar donde habiamos dejado el coche. Tocaba volver  a casa, no es que hubiesemos hecho gran cosa durante el dia, pero se estaba haciendo tarde, casi las 18:00, y a lo tonto yo llevaba más de treinta y seis horas sin dormir, así que no era mala idea descansar un rato en el sofá.


Cenamos en casita, lo que me sirvió a mí para degustar un par de cervecitas japonesas que Kinji compró en el camino, y enseguida a dormir, que había que recuperar fuerzas.

miércoles, junio 10, 2015

Viaje a Japón (1º Día)

Hace algunas semanas os comentaba que tenía intención de volver a escribir en el blog retomando los articulos de mi Viaje a Praga, pero la verdad es que aunque esa era mi intención, no volví a escribir nada más hasta hoy.
                              

Como algunos ya sabeís, hace poco más de una semana que he vuelto de Japón, donde he disfrutado de uno de los mejores viajes de mi vida, así que aunque no prometo nada, porque reconozco que ultimanente estoy bastante vago en lo que a escribir se refiere, voy a intentar resumiros lo que ha sido mi aventura por el país del sol naciente.

Como introducción a mi viaje, simplemente comentaros que en un principio no estaba en mi mente visitar este país, ya que como algunos recordareís, visité China, otro de los grandes paises asiaticos, hace tan solo cinco años. Pero empujado por una amiga y vecina del barrio de Loiola, que vie allí desde hace ya unos cuantos años y que me ofreció su casa como punto de partida de mi viaje, decidí lanzarme a la aventura y visitar un país que me ha sorprendido gratamente y del que he quedado totalmente enamorado.


A modo de resumen os diré que he visitado nueve ciudades, para lo que he tenido que coger cuatro aviones,  dos Ferrys, trece trenes de cercanias (646 kms), once trenes bala (1701 Kms), dos autobuses locales y un montón de viajes en metro, a lo que temos que sumar más de 300 kms a pie por los diferentes lugares que he visitado y que me han dado pie a numerosas historia y a casi mil quinientas fotos.

Todo comenzaba el sabado 16 de Mayo con un madrugón de los buenos, el avión con destino a Frankfurt despegaba de Bilbao a las 6:55 de la mañana, con lo que me tocó levantarme bien prontito para salir de Donostia a eso de las 4:30 de la mañana y llegar con tiempo al aeropuerto.


Una vez en Alemania me tocaba esperar unas cuantas horas en el aeropuerto, el siguiente vuelo que me llevaría ya a tierras japonesas, despegaba a las 14:00, por delante casi trece horas de avión con un destino: Nagoya.

El viaje fue relativamente tranquilo, para lo que puede ser un trayecto de trece horas, pero los problemas llegaron al bajar del avión y pasar por el control de documentación y de equipaje. Tengo que reconocer que no me esperaba para nada semejantes controles de seguridad en la entrada al país, yo diría que incluso más estrictos que los que me he encontrado en mis viajes a los Estados Unidos, así que la cosa se complicó cuando yo dije que mi destino era Gifu, ua ciudad poco conocida, y posiblemente poco turistica, que hizo que las autoridades aeroportuarias sospechasen de mi provocando que registrasen mi equipaje de arriba a abajo, peero bueno, quitando la hora perdida en esos controles, no hubo mayor problema, y a eso de las 9:15 de la mañana, conseguía coger en el propio aeropuerto el tren de la compañia Meitetsu que me llevaba desde Nagoya a Gifu.


Se trata de un trayecto de poco más de una hora y que tiene un coste de 1352 Yenes, lo que vienen a ser unos once euros aproximadamente, y que me iba a llevar  a la estación de Gifu, lugar donde realmente comenzaría mi aventura por este país.

jueves, abril 09, 2015

No he "Desaparecido"

Lo reconozco, llevo casí seis meses sin dar señales de vida por el blog, pero no es porque haya desaparecido o decidido abandonarlo , simplemente han sido una sucesión de circunstancias que han ido provocando que no escribiese nada.

Primero llegó el Festival de Cine y la acumulación de trabajo, luego fallos continuos en mi conexión a internet en casa que provocaron que acabase cambiando de compañía de telefonia, casi seguido, una actualización de Microsoft que reventó mi sistema operativo, y cuando ya parecía que habia conseguido arreglaro, mi ordenador decidió dejar de funcionar. No fue facil, pero conseguimos recuperarlo, pero al poco tiempo, yo creo que no duró ni una semana, decidió volver a pararse, y así se ha quedado desde entonces, y creo que esto fue a mediados de octubre o principios de noviembre.

Luego llegaron las navidades, y para cuando quise darme cuenta, había dejado tanto de lado el blog, casi tres meses, que se me hacía dificil volver a recuperar la costumbre de escribir diariamente.

Tambien es verdad que generalmente escribia aqui a las mañanas, antes de venir a trabajar, y que ahora aprovecho casi todos los días para recuperar una afición que hace años abandoné, la de andar 7 u 8 kilometros a buen ritmo para hacer algo de ejercicio y comenzar el día con fuerzas.

No prometo nada, y mucho menos escribir diariamente, pero me gustaría por lo menos recuperar el Viaje a Praga y terminar los últimos articulos.

miércoles, septiembre 10, 2014

Viaje a Praga (4º Día - 2ª Parte)


Después de visitar el Osario, cogimos varios taxis que habia reservado nuestro guia y nos acercamos a la Iglesia principal de Kutná Hora, la  Iglesia de Santa Barbara.


Una de las iglesias góticas más famosas de Europa Central y cuya construcción fue iniciada por los habitantes de Kutná Hora con la intención de hacerle la competencia a la catedral de San Vito en Praga.


Sinceramente, yo no soy mucho de visitar Iglesias, pero bueno, ya que estabamos, hicimos una visita rápida por su interior para terminar disfrutando de una bonita panoramica del pueblo desde uno de sus jardines.


Después de esto continuamos nuestra caminata hacia el centro del pueblo por un paseo que recuerda en cierto modo al Puente de Carlos, algo que buscaba el arquitecto que lo diseño en su momento.


Para llegar en menos de cinco minutos a nuestro destino, el Restaurante Dacicky, donde ibamos a disfrutar de uno de los puntos fuertes de la excursión, la comida tipida checa. La verdad es que ya eran las tres de la tarde y yo creo que todos los participantes en la excursión estabamos deseando sentarnos a comer.


El sitio la verdad es que era agradable, además el tiempo y el calor acompañaban, así que degustar la cerveza artesanal que allí mismo hacen era algo que no nos podiamos saltar.

Como ya os comenté anteriormente, habiamos hecho el pedido y la selección de los platos a primera hora de la mañana, así que no tuvimos que esperar demasiado tiempo a que nos sirvieran, es lo bueno de llevar todo bien organizado.


Nosotros decidimos pedir de primero una ensalada de pollo para compartir entre los dos, era una buena forma de matar un poco el hambre pero dejando sitio a los segundos, que era donde realmente ibamos a disfrutar.


Y de segundo, nos pedimos un par de platos para compartir tambien. Logicamente no podia faltar el plato estrella del restaurante, el Goulash de Jabalí, que además se hace con carne de jabalí que ellos mismos crian, o por lo menos eso nos contó el guía, y que se acompaña de un pan de jenjibre que aunque estaba bueno resultaba un poco empalagoso.


El otro plato que pedimos fue el de los filetes de queso rebozado, algo tipico tambien de la tierra que decidimos acompañar con unas patatas fritas y que sinceramente estaba buenisimo, como el resto de la comida.


Para terminar, mi hermana Eva se pidió un café, pero lo mejor de todo fue ver la cara de asombro de la camarera cuando pedimos un vaso con hielo para el café. En realidad al ser un país frio, ellos no estan muy acostumbrados a utilizar hielo en las bebidas, y mucho menos en el café, que para ellos es una bebida pensada para entrar en calor.

Os aseguro que nuestro guia no se equivocó en nada al decirnos que la comida iba a ser una de las mejores experiencias dentro de lo que era la excursión, hay que reconocer que todo estaba buenisimo, y lo que es mejor, los tres platos que habeis visto, tres jarras de cerveza, porque yo me tomé dos, y el café, tan solo nos costaron 637 coronas. Teniendo en cuenta que decidí dar 650 coronas, se puede decir que la comida nos salió por poco más de 25 euros.

Continua ...


jueves, septiembre 04, 2014

Viaje a Praga (4º Día - 1ª Parte)

Jueves 7 de Agosto, si algo nos habia quedado claro después de visitar el primer día la ciudad de Praga, es que se trata de una ciudad no muy grande que en dos o tres días puede ser visitada sin prisas y sin agobios, así que teniendo en cuenta que teniamos aún unos cuantos días por delante, decidimos apuntarnos a la excursión de Kutná Hora de la que nos habian hablado en el tren la pareja de Valladolid.


Como ya os comenté no teniamos reserva para esa excursión, pero nuestro guia en Terecin nos había comentado que no había problema, bastaba con presentarse a las 10:45 en el punto de encuentro de la plaza y reservarlo en el momento, así que omo no teniamos prisa, nos lo tomamos con calma y esta vez no fue casi hasta las diez de la mañana cuando acudimos a desayunar al comedor del albergue.


Una vez en la plaza, y después de esperar algunos minutos a que se juntase todo el grupo, acudimos de nuevo a las oficinas de New Praga a hacer los tramites finales, y en este caso, a pagar la excursión que como he dicho no tenia reservada. En este caso, viendo que andabamos bien de moneda checa, ya que habia cambiado el dia anterior, decidí pagar en coronas el importe del viajecito, 1400 CZK por los dos.


Ya en las estación, mientrás esperabamos a nuestro tren, Jose, nuestro guia, nos comentó cual eran los platos que ibamos a encontrar en el restaurante al que ibamos a ir a comer en Kutná Hora, uno de los platos fuertes de la excursión, ya que por lo que nos explicó, se trata de un restaurante premiado por su cocina tipica checa.


 Estaba bien pensado, mientrás viajabamos en el tren, algo así como una hora de viaje, elegiamos nuestro menú, de manera que Jose llamaba al restaurante, reservaba mesa, pedía los platos y quedaba a una determinada hora para que todo estuviese preparado cuando llegasemos, así no perderiamos tiempo esperando a que nos sirviesen, algo que según nuestro guia era lento y tedioso. 


A eso de las 13:00 llegabamos a la estación de Kutná Hora, y allí haciamos trasbordo a lo que ellos llamaban el mini tren para en menos de 5 minutos llegar a uno de los puntos fuertes de la excursión, el Osario de Sledec.


Pero antes de llegar a esta visita, pasamos primero a visitar una de las Iglesias del pueblo y por delante del museo del tabaco, lugar que nosotros no visitamos ya que andabamos justitos de tiempo.

Y enseguida llegamos al famoso Osario de Sedlec, una pequeña capilla católica situada bajo la Iglesia del Cementerio de Todos los Santos. Henry, el abad del monasterio de la Orden del Cister de Sedlec, fue enviado a la Tierra Santa  por el rey Ottokar II de Bohemia en 1278. Cuando volvió, trajo consigo una pequeña cantidad de tierra que había recogido de la Golgotha  y la roció en el cementerio de la abadía. La fama de este acto piadoso pronto se extendió y el cementerio de Sedlec se hizo un sitio de entierro deseable en todas partes de Europa Central. Durante la Peste Negra  a mediados del siglo XIV , y después de las  Guerras Husitas a principios del siglo XV miles de personas fueron enterradas allí y el cementerio tuvo que ser ampliado considerablemente.




Alrededor del año 1400  fue construida una iglesia gótica  en el centro del cementerio con una bóveda  en un nivel superior y una capilla en el sótano como un osario  para las tumbas de masas desenterradas durante la construcción o simplemente para hacer sitio para nuevos entierros.


En 1870 , František Rint, un tallista de madera, fue contratado por la familia Schwarzenberg  para poner los montones de huesos en orden. Los macabros resultados de su trabajo hablan por sí solos. Una enorme lámpara de araña, que contiene al menos una unidad de cada hueso que forma el cuerpo humano, cuelga del centro del nave junto a las guirnaldas de cráneos que cubren las bóvedas. 


Otros trabajos incluyen custodias  flanqueando el altar, un gran escudo de armas  de los Schwarzenberg, y la firma del maestro Rint, también hecha de huesos y situada en la pared junto a la entrada.


Os aseguro que el sitio es de lo más curioso para visitar , y auque a simple vista puede parecer un sitio macabro, e incluso para algunos asqueroso, la verdad es que el lugar tiene su encanto.


Tambien os puedo comentar que según nos explicó nuestro guia, la Iglesia parece tener un problema de cimentación que no han conseguido arreglar y aunque no lo he podido comprobar, parece ser que la Iglesia cerrará suspuertas al publico por seguridad, a la espera de ser restaurada, dentro de ocho años. Así que ya sabeís, si quereís visitarla, daros prisa antes de que la cierren.

Continua ...

miércoles, septiembre 03, 2014

Viaje a Praga (3º Día - 2ª Parte)


Nos habiamos quedado visitando el interesante, pero triste, Campo de Concentración de Terecín. Y a eso de las 13:30, en plena caminata entre lo que es la fortaleza y el pueblo, tal y como nos habia recomendado nuestro guía Moises, decidimos recuperar fuerzas con las empanadas que habiamos comprado a primera hora en la pasteleria de la Plaza.


Enseguida llegamos al Centro de Información, lugar donde se proyecta a ciertas horas una pequeña película de diez minutos de duración, rodada durante la ocupación nazi a modo de elemento propagandistico. Afortunadamente la película se proyecta a diferentes horas en diferentes idiomas, y nuestro guia habia reservado a las 14:00 el pase en castellano, con lo cual no tuvimos problema para enterderlo.


De allí, recorriendo un pueblo que a día de hoy intenta recuperar la normalidad después de tantos años, llegamos a otro pequeño museo en el que se ha recreado con restos originales de ropa y muebles, uno de los barracones en el que vivian los judios allí retenidos. Desgraciadamente en este pequeño museo no se permite hacer fotos, así que no puedo mostraros ninguna hecha por mi. Pero si esta sacada de internet:


Una vez visitado este pequeño museo en el que habia algunos de los objetos personales que se han recuperado de algunos de los muchos miles de judios que pasaron por el guetto, nos dirigimos a una pequeña sinagoga clandestina que años después de cerrar el Campo de Concentración, uno de los propietarios a los que se le devolvió la casa, encontró en el fondo de su garaje. Desgraciadamente no se encuentra muy bien conservada, ya que si os fijaís en las paredes os dareís cuenta de que estas quedaron muy afectadas por las grandes inundaciones del 2002 que hicieron que la zona quedara inundada con casi metro y medio de agua.


Eran ya las cuatro y pico de la tarde, así que después de coger un autobus en el centro del pueblo que nos llevó a la estación, nos montamos en el tren de las 16:45 que nos devolvería a nuestro punto de destino, la ciudad de Praga.

Durante el viaje en tren fuimos conversando con una pareja de Valladolid que nos comentaron como habian reservado la excursión del dia siguiente a la ciudad de Kutná Hora, una excursión que parecía interesante y que además no se realizaba todos los días, así que al llegar a la estación decidí comentarle a Moises, nuestro guia, si habia posibilidad de hacer reserva para la misma. Como ya os comenté en el articulo anterior, él mismo me dijo que no hacia falta, que me presentase al dia siguiente en el sitio de las cita a las 10:45 y que la podía reservar al momento.


A eso de las 17:30 llegabamos a Praga, y recorriendo el camino que habiamos hecho a la ida, pasando por la Sinagoga de Jerusalem o Sinagoga del Jubileo, llegamos a nuestro albergue a descansar un poco, lo justo, no más de treinta minutos. Nosotros la verdad es que no la visitamos, pero esta claro que es uno de los puntos arquitectonicos y culturales de referencia en la ciudad:


El nombre de la Sinagoga de Jubileo fue propuesto por la Asociación Israelita para marcar el jubileo de los 50 años en trono del emperador Franz Josef I. La misma asociación había comprado la casa donde se construyó la sinagoga. En el año 1907 fue concedida por la asociación sinagogal a la comunidad judía de Praga. Con la excepción de los años de Protectorado, la sinagoga sigue sirviendo para celebrar servicios religiosos. Después de la primera reconstrucción significante en los años 90 se volvió a inaugurar en el año 1996. Debajo de capas de revoque y pintura vieja fueron descubiertos alrededor de 25 metros cuadrados de ornamentos pintados con gran lujo de detalles en estilo Secesión Vienesa que no se encuentran en ninguna otra sinagoga del mundo.


Nosotros decidimos hacer algo quizás menos cultural y más de turismo gastronomico, decidimos hacer una bunea degustación de cervezas en la cervecería que habiamos estado el dia anterior. Seis cervezas diferentes para probar un poco diferentes marcas y clases de cerveza autoctonas.



Las cervezas no estaban mal, algunas mejor que otras, pero aquellos pequeños basitos, como que no habian saciado del todo la sed que traiamos después de un largo día de caminata bajo el sol, así que decidimos pedirnos un par de jarras para calmar nuestra sed. Precio final de la ronda con las dos jarras y la degustación de cervezas, 225 CZK.


Una vez reperadas las fuerzas decidimos adentrarnos un poco en lo que era el casco viejo de la ciudad, había sido un dia duro en el que además solo nos habiamos alimentado de la pequeña empanada que habeís visto al principio del articulo, así que yo por lo menos tenía hambre, había que localizar un sitio donde cenar.


Y el sitio elegido fue esta cervecería que hay pocos metros antes de llegar al Puente de Carlos, unos 100 o 150 metros antes, que yo ya había fichado en algún otro paseo por la zona. Desgraciadamente no había sitio en el exterior (la foto es de otro momento), así que tuvimos que entrar dentro.


Yo me pedí una hamburguesa completita, como ya os he dicho tenía un hambre voraz después de haber pasado el dia con una simple empanada.


Y mi hermana una Ensalada Cesar que la verdad es que tenía buena pinta. La comida estaba buena, pero tengo que reconocer que tardaron bastante tiempo, casi treinta minutos, en servirnos una simple ensalada y una hamburguesa que no se trada mucho tiempo en cocinar.


Precio de la cena, con las correspondientes jarras de cerveza de medio litro (dos jarras), 545 CZK, algo así como 23 o 24 euros. Sinceramente, el servicio no habia sido gran cosa, pero decidí dejar de propina, como en casi todos los sitios donde comimos o bebimos algo, 15 o 20 coronas.


De allí, atravesando unas ajetreadas callejuelas, llegamos a nuestro albergue, ya eran las 22:45 de la noche, y la verdad es que estabamos cansado de andar y con ganas de coger la cama para descansar.