jueves, marzo 30, 2017

Viajar en Autobús Litera

Hace casi dos años que no escribo nada en el blog, lo sé, lo he tenido muy abandonado, pero tambien es verdad que durante ese tiempo, como algunos ya sabeís, no he pasado por mis mejores momentos, aunque esto quizás sería mejor contarlo en otro articulo.

Hoy publico un nuevo articulo empujado por un buen amigo que me pidió que comentase en pocas palabras cuales habia sido mis experiencias y sensaciones al viajar en autobús litera, así que aqui voy:

A mis cuarenta y dos años me considero una persona amante de la aventura, y sobre todo apasionada a los viajes, de ahí que desde hace ya algunos años pueda presumir de haber pisado los cinco continentes, algo que no mucha gente puede afirmar.

He pisado ciudades muy lejanas, como Sidney, Shangai o Tokyo, así como rincones poco conocidos pero realmente bellos, como Xian en China, Nara en Japón o Ayers Rock en Australia. Lugares a los que lógicamente, como no podía ser de otra manera, he llegado en avión debido a la gran distancia que nos separa de ellas.

Pero para disfrutar de esa gran pasión que es viajar no siempre es necesario recorrer grandes distancias, ni aguantar pesados y aburridos trayectos en avión. Hay grandes y bellos destinos a nuestro alrededor que muchas veces pasamos por alto y que nos sorprenden al visitarlos por primera vez.

Recuerdo perfectamente uno de mis primeros viajes, una de esas vacaciones que marcarían mi vida y que posiblemente hayan servido para que creciese en mí la pasión por viajar y recorrer mundo, me refiero a un viaje que realicé allá por mil novecientos noventa y dos en compañía de un buen amigo a Portugal. Aquel viaje en autobús litera por tierras lusas me hizo darme cuenta que muchas veces, la mejor manera de conocer las culturas de otros países y ver realmente la forma de vivir de sus gentes, es introducirse en sus carreteras y caminos para ir recorriendo pueblos que no vamos a poder ver desde el cielo. También recuerdo que a mis dieciséis años era un poco tímido, y seguramente algo joven, para entablar relación con otros pasajeros, algo que superé años más tarde cuando realice otros viajes en autobús litera por tierras francesas, y más tarde por tierras holandesas y alemanas.

El hecho de viajar en autobús litera no solo me permitía conocer los países desde dentro recorriendo sus pueblos de forma cómoda y económica, algo importante cuando uno es joven y no tiene grandes recursos, si no que además me permitía la oportunidad de relacionarme con otra gente con inquietudes parecidas a las mías, lo que hacia que viajar se hiciese aún más interesante.

Es por eso, que a día de hoy, aunque guardo grandes recuerdos y experiencias de mis viajes realizados por tierras lejanas, como Corea, China o Japón, tengo que reconocer que guardo grandes recuerdos de algunos de los viajes más divertidos y preciados que he hecho en mi vida en autobús litera por tierras francesas, holandesas, belgas y alemanas. Viajes en los que de una manera o de otra acababas haciendo piña y grupo con gente que no conocías de nada y con los que acababas disfrutando de las ciudades como si fuesen grandes amigos de toda la vida, personas con las que desgraciadamente no he vuelto a tener contacto, pero de las que guardo buenos recuerdos. Son esas personas que salen en las fotos que guardo de esas visitas a Ámsterdam, Munich o Paris, con las que pasé grandes momentos pero de las que ahora no recuerdo ni el nombre.

Sin ninguna duda, viajar en autobús litera, no solo es una manera cómoda y económica de viajar y conocer mundo, si no que además permite algo en lo que la gente no suele fijarse a la hora de programar sus vacaciones, permite relacionarse con otra gente de gustos e inquietudes parecidas con las que seguramente disfrutaremos de grandes momentos, buenas experiencias y divertidas anécdotas.

miércoles, julio 22, 2015

Viaje a Japón (7º Día - 3ª Parte)

Como ya os comenté, a las 18:00 cogía el tren en Yokohama para regresar a la Estación principal de Tokio, y allí luego un metro (220 yenes) para acercarme al distrito de Shinjuku e intentar localizar la zona de Kabukicho, algo que ya había intentado mi primer dia en Tokio pero que no habia conseguido.


Tengo que reconocer que no sé como lo hice, o más bien, que hice la anterior vez que vine a la zona de Shinjuku, porque la verdad es que fue salir del metro y encontrarme en pleno centro de Kabukicho, el conocido como Barrio Rojo de Tokio.


Os aseguro que el ambiente era increible, todas las calles repletas de luminosos y con un continuo ir y venir de todo tipo de gente. La verdad es que pasear por estas callejuelas era realmente impresionante y posiblemente una de las mejores formas de involucrarte en el verdadero ambiente de la ciudad.


En estas calles hay gran cantidad de locales en los que de una o de otra manera, se ofrecen servicios relacionados con el sexo, pero nunca de prostitución, ya que eso esta prohibido en Japón. Pero ya sabeís como funciona esto, que este prohibido no quiere decir que no lo haya, así que paseando por sus calles, y sin poder disimular que era turista, en varias ocasiones se me acercaron para ofrecerme la posibilidad de contratar un servicio de sexo con mujer japonesa, que es como ellos lo llaman.


Llegaron a pedirme 15000 yenes por un servicio sexual completo, como ellos me especificaban, pero ante mi negativa, llegaron a bajar el precio a 10000 yenes, y eso que yo casi ni me paraba mientras me hablaban, así que supongo que el regateo podia haber seguido un buen rato si yo hubiese mostrado interés en contratar algún servicio de este tipo.


Como curiosidad tengo que comentaros, que por segunda vez en lo que iba de día, me encontraba con un equipo de televisión grabando en la calle, esta vez algún tipo de programa comico por como los presentadores paraban a la gente para hacer preguntas.

Y tras dos horas largas, o quizás algo más, a eso de las 20:30 de la noche, decidi coger el metro de vuelta hacia el albergue. Habia sido un día duro de largas caminatas y de unos cuantos viajes en tren. 

De camino al albergue hice la ya rutinaria paradita en el Seven Eleven para comprar algo que cenar, un plato de pasta, un par de cervezas y un refresco con alcohol de postre, y el desayuno del dia siguiente, un bollo y un zumo, lo que vino a costarme 1357 yenes, algo asi como once o doce euros.

Eso sí, cuando fui a par me pasó una cosa realmente curiosa, de repente empezó a sonar una musiquita, se acercaron corriendo a mí un par de dependientas que estaban reponiendo cosas por el supermercado y la cajera me sacó una especie de urna de donde tuve que sacar un sobre. Me tocó este helado que veís en la foto, pero a mi la situación me pilló de sorpresa y me pareció realmente curiosa.


Unos días después me explico una chica japonesa que debia ser una campaña de promoción de esta cadenas de supermercados, y que cuando gastabas más de no se que cantidad, te daban un sobre de estos para ver que regalo te tocaba. Por cierto, el helado este debe ser muy famoso en Japón, pero a mi no me gustó asbsolutamente nada, le dí un mordisco y se fue a la papelera.


Ya en el albergue, me puse a cenar tranquilamente, el plato de pasta y un poco de sushi que me habia quedado del dia anterior. Para pasar luego a la maquina de los masajes de los pies, donde disfruté a modo de postre de mi refresco con alcohol.

Fue entonces cuando apareció por allí un tipo nuevo que habia llegado, un tipo grande California que nos fue preguntado uno a uno de donde eramos. Una de las chicas que estaba cocinando, una chica italiana de Roma, al oir que yo era de España, comenzó a hablar conmigo en castellano, por lo que se vé, habia tenido un novio catalan y sabia un poco de mi idioma, y fue entonces, al aoirne hablar castellano, cuando una chica que llevaba viendo varios dias en el albergue, y con la que había cruzado algunas frases en inglés, descubrio de donde era yo, ya que según me dijo ella había pensado durante estos días que yo era de algún pais del Este, curioso porque que yo sepa, no tengo pinta de ruso, pero bueno, tampoco iba a decir yo nada cuando llevaba varios días pensando que ella era francesa.

Estuvimos hablando un rato, y a eso de las 23:30 de la noche, decidí irme a dormir, ya era hora de descansar.

martes, julio 14, 2015

Viaje a Japón (7º Día - 2ª Parte)

Serían más o menos la una del mediodia cuando abandonaba el recinto del Gran Buda, un recinto que empezaba a estar más lleno que cuando yo había llegado.


Tomé el camino hacia la Estación, y al llegar allí, el camino hacia la Playa, ya que tenía cierta curiosidad por ver un poco como eran las playas japonesas.

Fueron algo así como 30 minutos andando, quizás algo menos, y enseguida llegué a la zona de la Playa, donde  os tengo que decir que lo primero que llamó mi atención fue como ya os comenté anteriormente, el tema de los carteles avisando de la posibilidad de Tsunamis.




La Playa no era gran cosa, pero bueno, decidí darme una vuelta para curiosear un poco, sobre todo cuando ví que en la misma arena se estaba grabando lo que parecía un programa de televisión.


Me acerque bastante para curiosear, ya sabeís, curiosidad profesional, pero cuando quise hacer fotos, enseguida se me acercó lo que parecia un ayudante de producción, a decirme amablemente que no se podian hacer fotos. Yo hice un poco como que no entendía. y después de pasar dos o tres veces por delante de donde estaban grabando, conseguí hacer unas cuantos fotos. Lo mejor de todo es que el tipo del rodaje me llamó dos o tres veces la atención, pero siempre de manera muy amable y sin levantar la voz. Estoy seguro que si eso lo hubiese hecho aquí, me hubiese llevado un par de gritos y quizás algún empujón, lo que demuestra lo amables que son, y por supuesto lo cabezota que soy yo.


Pasé tambien por delante de un restaurante de estilo surfero que se mencionaba en la guia y del que hablaban bastante bien, pero la verdad es que andaba un poco pillado de tiempo y no quise entrar a comer, ya que mi idea era coger el tren de las 15:08 y ya eran las dos de la tarde.


Prefería hacer de nuevo el camino de vuelta bordeando la playa, y si tenía tiempo, comprarme algo para comer en el supermercado en el que me habia comprado a la mañana el almuerzo y comermelo en el tren.

Pero la verdad es que no me costó mucho volver, y a las 14:20 estaba ya a medio camino de la estación, así que aprovechando que en el camino habia un restaurante hawaiano, decidí hacer una paradita. El sitio tenía pinta de Hamburguesería rapida, asi que supuse que no tendría que esperar demasiado tiempo a que me sirviesen.


Y así fue, en menos de diez minutos tenía en la mesa mi hamburguesa, mi cerveza y mis patatas fritas listas para comer (1530 yenes), y posiblemente, en poco más de otros diez minutos, ya las habia devorado, así que no tuve problema para coger el tren que tenía en mente, el de las 15:08.

Eso sí, mientrás esperaba en la estación a que llegase el tren me puse a buscar entre mis apuntes la información que tenía de Yokohama, mi próximo destino, pero enseguida me dí cuenta que enla guia no ponía nada y que mis apuntes se habian quedado en el albergue.

Así que aprovechando que ví una pareja en el anden con una guia en castellano que parecían no aclararse con el mapa que marcaba porque anden pasaba cada tren, y utilizando la escusa de ofrecerme para ayudarles, les pregunte a donde iban, y casualmente tambien iban a Yokohama, así que estuvimos charlando el breve trayecto en tren (unos 20 minutos), y me comentaron lo que ellos tenían apuntado para visitar en la ciudad.


Una vez en Yokohama nos acercamos a la zona del puerto, una zona moderna de la ciudad que recomiendan visitar y que tiene su encanto. Hicimos el recorrido juntos (unos 15 minutos) charlando un poco, ellos eran de Madrid y se encontraban de viaje de novios, pero al llegar a esta zona, ella, Patricia, dijo que queria descansar un poco, así que por si era una escusa para quedarse solos, decidí seguir mi visita a la ciudad por mi cuenta mientrás ellos se quedaban descansando un rato en un banco del parque.


La verdad es que la zona era muy moderna y curiosa, sobre todo una montaña rusa que llamo especialmente mi atención ya que en una de sus zonas se metía en el suelo pro mitad de un lago. Decidí montarme, eran 700 yenes el viaje, pero para cuando encontré la entrada a las cinco de la tarde, ya habian cerrado.
 


Así que me limité a pasear un poco por la zona del Palacio de Congresos, y a hacer el camino de regreso a la estación, ya que la otra zona interesante que me habian dicho que tenia la ciudad para visitar era el Barrio Chino, pero quedaba bastante lejos y habia que coger algún tipo de transporte para acercarse.


Así que a las 18:00, y después de una visita rapida al Distrito 21 de Yokohama, ya estaba preparada para coger el tren que me llevaría de vuelta en poco más de 30 minutos a Tokio.

martes, julio 07, 2015

Viaje a Japón (7º Día - 1ª Parte)

Viernes 22 de Mayo, el plan para ese día era repetir como el dia anterior y hacer una excursión a los alrededores de Tokio, en este caso a Kamakura, una pequeña ciudad con algunas cosas bastante interesantes según me habia podido informar.


Así que nuevamente tocaba madrugar ya que mi intención era coger el tren de las nueve de la mañana, aunque tenía una segunda opción a las diez. Me levante prontito, me pegué una ducha y me desayune con un café lo que me habia comprado el dia anterior.


Depués, me cogí el metro (200 yenes) y me acerqué a la estación central de Tokio, finalmente acabé cogiendo el tren de las diez de la mañana, entre una cosa y otra se me había pasado la hora del primero de los trenes que había mirado, pero bueno, tampoco había demasiada prisa.


A eso de las once menos cuarto de la mañana, y después de cambiar de tren en Ofuna, llegaba a la Estación de Kamakura. Llegaba el momento de decidir que camino coger, cosa que en estos casos no resultaba demasiado sencillo, como podeís apreciar en los carteles.


Decidí ir directo al grano, una de las cosas más famosas de la ciudad es el Gran Buda, el segundo más grande de Japón, recordar que ya había visitado el tercero más grande en Gifu, así que me compré un poco de almuerzo en el super (249 yenes), y comencé a recorrer los dos kilometros que me separaban del Gran Buda.
 

Una de las cosas que llamó mi atención durante el recorrido fue estos carteles del suelo, como vereís, indican la ruta de evacuación a seguir en caso de Tsunami, algo que por la que parece, es más o menos normal en esta parte del país.


No habían pasado ni quince minutos, cuando había llegado al Templo Hasedera, eso sí, antes de entrar, decidí curiosear un poco en una tienda de souvenirs que había justo enfrente, y tuve suerte, encontré alguna cosa que llavaba tiempo buscando y que no habia encontrado de momento. Así que compré unos cuantos souvenirs (1350 yenes), y me acerqué a sacar entrada para el templo (300 yenes, algo así como dos euros y medio).


Lo primero que hice fue disfrutar de la sombra y la tranquilidad de sus jardines, para luego pasar a curiosear una zona donde había montones de pequeñas figuritas.



No sé que significado tendrían, supongo que cada uno pondrá una (después de dar el correspondiente donativo) para pedir algún deseo o pedir la bendición, pero vamos, que son solo suposiciones mias, eso si, la zona estaba repleta de estas pequeñas figuritas.

           

Después, visita en la zona intermedia de los jardines para contemplar alguno de los templos y fotografiar a alguno de esos Budas que no se pueden fotografiar (ya os dije que si se hace con disimulo y sin llamar mucho la atención, nadie te dice nada).


Para terminar accediendo a la parte alta del Templo (son algo asi como diez minutos andando), desde donde habia una bonitas vistas de la zona costera.


Dada por finalizada la visita al Templo Hasedera, decidí tomar la ruta en dirección a lo que como ya os habia comentado era el plato fuerte de la visita a Kamakura, la visita al Gran Buda.


No sé exactamente a que hora llegaría al Gran Buda, pero supongo que serían más o menos la doce y media del mediodía, pero la verdad es que cuando llegué había gente, pero tampoco demasiada, y desde luego bastante menos que la que ví cuando abandone el recinto, tan solo treinta minutos después.


La entrada costaba 200 yenes, algo menos de dos euros, y la zona de estrada al reciento esta perfectamente diseñada, para que haya que atravesar unos pequeños jardines y nos encontremos la gran estatua, a unos escasos cincuenta metros de haber entrado al recinto.


En el siglo XV un tsunami destruyó un templo que contenía la estatua del Gran Buda de Kamakura pero la estatua sobrevivió y ha estado en la intemperie desde esa fecha, soportando terremotos y otros fenómenos meteorológicos. Actualmente está reforzado en sus cimientos por absorbedores de vibración. La estatua de bronce mide 13.41 m y tiene 93 tm de peso.



Como curiosidad os comentó que previo pago de 20 yenes, algo así como quince o veinte centimos de euro, se puede acceder a su interior. La verdad es que es una tonteeria, porque no hay gran cosa, pero por lo que cuesta, creo que merece la pena.

jueves, julio 02, 2015

Viaje a Japón (6º Día - 2ª Parte)

Me encontraba visitando los diferentes templos de la zona de Nikko, desde el Templo Gomado al de Nikko Toshogui Shrine bajo un intenso calor.


   
Os aseguro que son muy bonitos y uno disfruta paseando entre ellos, pero subir por ejemplo las largas escaleras que hay para llegar a la zona del Sleepig Cat, con el calor que hacia, era una tarea bastante dura que no llego a comprender como soportaban algunos de los turistas que por alli paseaban, y digo esto porque muchos de ellos eran personas mayores, o no tanto, pero con unas condiciones fisicas bastante peores que las mias. 


A eso de las 15:00 había terminado de verme la mayor parte de los Templos importantes de la zona, que no todos. Así que busque una zona en sombra para comerme los sandwiches que me habia comprado en la paradita en el supermercado que ya os habia comentado hice nada más llegar a Nikko.


Los sandwiches, la lata de cerveza, la botella de agua y la bolsa de patatas fritas me habian costado 735 yenes, algo así como 6 euros.


Así que para las 4 de la tarde ya estaba en la estación con la intención de coger el tren de vuelta. La verdad es que tal y como ya me habian comentado en un foro, un dia entero para visitar Nikko, era demasiado.


Ya en la Estación de Utsunomiya intenté cambiar mi billete de las ocho de la tarde por otro a una hora más temprana, pero la verdad es que habia bastante cola en la ventanilla de billetes y se me estaba acercando la hora de coger el tren de las 16:58. Esperé un rato, pero la cola no abanzaba, así que al ver como a una pareja francesa que habia un poco más alante que queria hacer lo mismo que yo, la azafata les decia que fuesen a coger el tren sin cambiar de billete, decidí salirme de la cola y coger el tren.


Una vez en Tokio me cogí la linea del JR Yamemote (tambien con el pase) para acercarme al barrio de Harajuku, uno de los barrios comerciarles donde supuestamente suelen encontrarse a las japonesas vestidas al estilo Cosplay. Como podeís ver en la foto, la gente aqui aprovecha cualquier sitio y cualquier momento para echar una cabezada.


Encontrar la famosa zona de Takeshita Street no fue para nada dificil, es más, fue casi salir de la estación del tren y dar con ella. Así que comencé mi visita por la zona con la intención de fotografiar, si tenia suerte, a alguna chica cosplay.


Y aunque alguna ví, tengo que reconocer que habia muchas menos de las que yo me esperaba. Así que durante un rato estuve paseando por la zona y curioseando un poco, aunque tampoco encontre nada interesante que comprar.


Eso sí, os puedo asegurar que la zona esta repleta de establecimientos y tiendas de buenas marcas en las que se ve gente comprando sin parar, lo que demuestra totalmente que la sociedad japonesa es una sociedad bastante consumista, tal y como ya habia oido y leido.

A eso de las 20:30 decidí cogerme el metro para volver al albergue (240 yenes), lo que venía a ser 25 o 30 minutos de trayecto, para parar el el supermercado de todos los días a comprar algo para cenar.


Me compre una especie de ensaladilla, una bandejita de sushi variado, un pan relleno de bacon y pure de patatas, dos cervecitas, un refresco de esos con alcohol, esta vez de whisky, y la parte del desayuno, un zumo, un donuts y una croisant pequeñito, todo ello fueron 1731 yenes, algo asi como catorce euros y medio.

jueves, junio 25, 2015

Viaje a Japón (6º Día - 1ª Parte)

Jueves 21 de Mayo, día en el que tocaba madrugar para realizar la recomendada excursión a Nikko, así que me levante a las 7:45 de la mañana.


Ducha rápida y luego desayuno para coger fuerzas compuesto por un café, un zumo, y el bollo que me había comprado la noche anterior en el Seven Eleven.


La idea era coger el tren de las 9:40 de la mañana, aunque no tenía muy claro que fuese a llegar a tiempo, pero afortunadamente a las 8:50 de la mañana ya estaba saliendo del albegue, así que para las 9:20 llegaba en metro a la estación de Tokio (200 yenes).


Por tiempo lo habia conseguido, pero yo no habia tenido en cuenta que el tren podía estar lleno, asi que me tocó esperar al siguiente, el de las 10:12. Visto lo visto, decidí sacar por adelantado el billete de vuelta a las 20:00, aunque ya me habian comentado en un foro que seguramente me volviese antes de esa hora, y aproveché para sacar el billete del domingo para regresas a Gifu (todos ellos sin pagar nada gracias a mi pase JR).





Por delante un viaje de una hora más o menos en el Tren Bala o Shinkansen, hasta la estación de Utsunomiya, donde tenía que hacer trasbordo a un cercanias para el que no podia reservar billete. Eso sí, ya os aviso que esta todo bien indicado y que no es nada dificil encontrar el tren que te lleva a Nikko, lugar al que llegué aproximadamente a las 13:00.


Una vez en la Estación de Nikko, me acerqué a la oficina de información turistica, donde me informaron que la zona de los Templos estaba a algo menos de dos kilometros de distancia, y de que habia unos autobuses que te acercaban allí (precio 190 yenes), pero bueno, teniendo en cuenta que hacia buen tiempo, y de que hablamos de unos 30 minutos andando (según ellos, porque yo lo hice en poco más de 15), decidí irme dando un paseo.


Eso sí, a mitad camino hice una pequeña paradita en un supermercado a comprarme unas patatas fritas y una botella de agua para recuperar un poco las fuerzas.


Primera parada el Puente de Shinkyo, un puente al que habia que pagar para acceder y que yo no pisé, como veís, ya que me limite a contemplarlo y a sacarme una foto desde enfrente.


Continue mi caminata otros diez minutos y enseguida llegué al Templo de Sanhutsudo, que desgraciadamente estaba en obras. La entrada combinada con la entrada al Templo de Taiyuin me costó 900 yenes, unos siete euros aproximadamente.


Ya os aviso que en la mayoría de los Templos esta prohibido hacer fotos, pero bueno, con un poco de disimulo, y sin llamar mucho la atención, se pueden hacer fotos sin que nadie nos diga nada.