
La película me llamaba la atención por varios motivos, primero porque era una de las pocas películas de este género en lo que llevamos de temporada, y segundo porque me resultaba verdaderamente llamativo el hecho de ver a Renée Zellweger protagonizando una película de este tipo.
La película nos cuenta como Emily Jenkins acaba de adoptar a una inocente niña de 10 años víctima de innombrables abusos familiares. La preciosa y callada Lillith es una niña solitaria y atormentada que necesita desesperadamente auténtico amor familiar y cariño solícito. Pero su aspecto no revela toda su historia, y hay mucho más en esa niña que lo que parece a primera vista.
Sinceramente tengo que decir que muy a mi pesar se trata de una película muy simple, que no aporta nada nuevo, ni en cuanto a historia ni en cuanto a estilo visual, que resulta entretenida, porque la verdad es que el ritmo narrativo es bastante constante, pero que la finalizar nos deja con la sensación de haber visto otra versión de la misma historia tratada ya tantas veces a lo largo de la vida del género del terror: niño malo que hace la vida imposible a su familia.
Si de verdad sois aficionados al cine de terror creo que es una película pasable, que roza el suficiente y que puede verse, ahora, si lo que esperáis son emociones fuertes creo que lo mejor que podeís hacer es dejar pasar de largo este titulo:
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