Pero cual es mi sorpresa que ahora, un rato después de escribir ese articulo, me pongo a leer el correo electrónico y la prensa deportiva, como casi todas las mañanas, y me encuentro con esta noticia:

Posteriormente, la forense de guardia llegó al domicilio del periodista sobre las 22 horas y, tras hacer un primer examen del cadáver, confirmó que no presentaba signos de violencia.
Increíble noticia que nos comunica el triste final de la vida de un buen periodista, que aunque no me agradaba en exceso con su forma de comentar los partidos, hay que reconocer se había ganado el respeto de todo el público.
¡Descanse en paz!
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